Toledo se halla situado en una gran roca, a cuyo pie describe el Tajo, como foso natural, una amplia herradura. Este peñón no asciende hasta replegarse en una cúspide única, sino que ondula, formando varias lomas o cerros que la fecundidad imaginativa de algunos autores del siglo XVI al XIX ha querido reducir al número de siete en su afán de establecer un parangón glorioso con la Ciudad Eterna. Desde cada una de esas alturas aparecen las otras en pintorescos grupos, cubiertas de caseríos y coronadas de monumentos. Las calles estrechas, tortuosas y empinadas, forman un verdadero laberinto, conservando en su mayoría un aspecto medieval. Por todas partes se ven callejones revueltos y sin salida, enmarañados y angostos, cuyos nombres evocan tradiciones y leyendas. En sus muros vetustos se abren numerosas hornacinas con imágenes iluminadas en las sombras de la noche por algún farolillo, lo mismo que hace siglos.
| José María Moreno Santiago |
| Asociación Fotográfica de Tole |
Browse gigapans from our featured member: